Instituto Pedagógico para el
Desarrollo Integral "Crear"

Nuestro Colegio Horizonte Institucional

Filosofía Institucional

Está enmarcada en los principios de la Convivencia Social de José Bernardo Toro:

Aprender a no agredir al congénere (fundamento de todo modelo de convivencia social). En el hombre, la agresividad puede convertirse en amor o en hostilidad hacia el otro. Es necesario aprender a dejar el combate sin perder la competitividad, ser fuerte sin perder la ternura y la compasión por el otro, quien por ser diferente, puede ser mi complemento o quizá mi opositor, pero nunca mi enemigo.

Aprender a comunicarse (base de la autoafirmación personal y grupal). Toda comunicación busca transmitir un sentido que espera ser reconocido por otros. Yo me afirmo cuando el otro me reconoce y el otro se afirma con mi reconocimiento. Una sociedad que aprende a comunicarse de muchas maneras, siempre encuentra formas para solucionar sus conflictos pacíficamente.

Aprender a interactuar (base de los modelos de relación social). Aprender a percibirme y a percibir a los otros como personas que evolucionamos y cambiamos en las relaciones intersubjetivas, pero guiados por unas reglas básicas universales: los Derechos Humanos.

Aprender a cuidarse (base de los modelos de salud y seguridad social). La convivencia supone aprender a cuidar el "bien estar" físico y psicológico de sí mismo y de los otros; esta es una forma de expresar el amor por la vida. Aprender a cuidarse significa también aprender a crear condiciones de vida adecuadas para todos.

Aprender a decidir en grupo (base de las relaciones políticas y económicas). El grado de convivencia de una sociedad depende de su capacidad de concertar intereses futuros, de forma participada a todos los niveles. Aprendiendo a concertar en grupo se puede aprender el máximo nivel de concertación: la concertación del interés general o el bien común.

Aprender a cuidar el entorno (fundamento de la convivencia). Aprender a vivir socialmente es ante todo, aprender a estar en el mundo. Es aceptar que somos parte de la naturaleza y del universo, y que no es posible herir al planeta sin herirnos a nosotros mismos. Una ética de la convivencia social supone el cuidado del lugar donde todos estamos: la biosfera.

Aprender a valorar el saber social (base de la evaluación social y cultural). El conocimiento y contacto con los mejores saberes culturales y académicos de una sociedad, produce hombres y mujeres más racionales, vinculados a la historia, a la vida cotidiana de las sociedades, más capaces de comprender los beneficios y posibilidades de la convivencia social.