Instituto Pedagógico para el
Desarrollo Integral "Crear"

Tips Nota Saludable

Publicado 7 Marzo 2019

¿Cómo afrontar la preadolescencia?

La preadolescencia, ese estado vital entre la niñez y la adolescencia, inicia hacia los 9 años hasta los 13 años aproximadamente, marca el comienzo de una nueva etapa de construcción de la identidad de nuestros jóvenes. En este proceso intervienen cambios corporales, conductuales y emocionales. En este artículo encontrarán información pertinente para papás y jóvenes que estén pasando por este proceso y no entiendan a qué se deben los cambios que están experimentando.

Es en los inicios de la preadolescencia como padres y madres debemos intentar explicar a nuestros hijos lo que está ocurriendo en su cuerpo, este está cambiando, está creciendo y va a tomando la forma que tendrá de adulto. Explicar con naturalidad la transformación física es fundamental para los niños que de un momento a otro alcanzan el llamado “estirón”, su voz cambia, sus genitales se hacen más evidentes y el vello empieza a surgir en todo su cuerpo.

En cuanto a las niñas crecen los senos, las caderas se ensanchan, empieza a surgir vello y además se presenta la menarquia (primera menstruación). Y si hay un rasgo físico característico de la preadolescencia es el acné, causado por los cambios hormonales, algo que por más común que sea, puede ocasionar más de un complejo.

Estos cambios no ocurren solo a nivel físico, a nivel emocional el preadolescente tiene la percepción de ser demasiado joven o demasiado “viejo” para ciertas cosas, lo que produce inestabilidad emocional, pasar de la risa al llanto, estallidos de ira, irascibilidad, expresiones de aburrimiento y desagrado, susceptibilidad, bajo autocontrol y se presentan conductas como encerrarse en su habitación, llorar, querer gritar ante las negativas que brindan los padres a ciertos permisos.

Por otro lado, el preadolescente inicia una etapa de rebeldía y distanciamiento de sus padres pues quiere ser y no quiere ser independiente para ciertas decisiones, además, la búsqueda de privacidad física y en cuanto a sentimientos es una constante que depende de su personalidad, jóvenes que son muy abiertos o extremadamente recatados.

Todos estos cambios físicos, emocionales, conductuales y sociales provocan un miedo incesante para los padres de familia, pues se está expuesto a peligros tales como inicio de relaciones sexuales prematuras e inseguras, alcohol, pornografía, drogas, etc; todos estos riesgos han estado presentes a lo largo del desarrollo de las sociedades, no obstante, en esta generación las cifras son mucho más alarmantes que en generaciones anteriores, pero no es para preocuparse, es una etapa NORMAL del desarrollo y el objetivo es que como padres y madres de familia estén preparados para afrontarla con escucha, confianza, apoyo, respeto y compromiso para evitar mayores complicaciones.

A continuación, algunas pautas para ponerlas en práctica:

Usar los momentos cotidianos para conversar en familia, cómo estuvo el colegio, qué ha pasado con los amigos, qué hay de novedades, etc.

Aunque te parezca que es mayor o él/ella lo manifiesten, no olvides mostrarle tu amor (abrazos, besos, sonrisas, chistes) en casa preferiblemente, estas demostraciones en público podrían llegar a ser molestas para él/ella, así que pregúntaselo, solo así sabrás qué le gusta y qué no.

Escúchalo activamente.

Establece límites claros y consecuencias por supuesto.

Brindarle responsabilidades acordes a su edad.

Manifiesta tus emociones y sentimientos, para que él/ella exprese los suyos con naturalidad.

Comparte situaciones de tu adolescencia y preadolescencia con tu hijo/hija.

Recuerda todos ya vivimos esa etapa, ayudemos a nuestros hijos e hijas a pasar esta etapa de forma agradable.

Fuentes de referencia:
www.guiainfantil.com
www.todopapas.com